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En 2018, cuando se elija Presidente de la República, no habrá conflictos postelectorales. Andrés Manuel López Obrador ganará con una diferencia de cinco puntos porcentuales, por lo menos, respecto a su segundo competidor. Un triunfo indiscutible. Ese panorama lo brinda la XVIII encuesta atribuida a Los Pinos “Proceso electoral 2018. Fase previa”, levantada del 16 al 22 de julio de 2017 en todo el país. Si los ejercicios demoscópicos tuvieran mayor credibilidad en México –es lo que falta después de 2012 cuando estimaron de más a favor del PRI-, el tricolor tendría que ver por su suerte. La encuesta de Presidencia indica que está por vivir la derrota más cruda de su historia, peor que las de 2006 y 2000. Otro factor se asoma en el ejercicio de la Presidencia: la muerte de los partidos pequeños. Aun cuando conserven el registro y se presenten en alianza, el Verde o el Panal tendrían menos de tres puntos.

 

Ciudad de México, 27 de julio.- Con un resultado contundente y sin impugnación posible, Andrés Manuel López Obrador ganaría la Presidencia de la República si las elecciones se efectuaran en cualquier momento del verano de 2017. Ello ocurriría incluso si el hombre que ha sido postulado dos veces a la Primera Magistratura contiende sin partido. Le ganaría a cualquiera, incluso a un independiente. En cualquier escenario, la diferencia que obtendría AMLO respecto a su segundo competidor sería de cinco puntos porcentuales, por lo menos.

Esos son algunos de los resultados que arrojó la XVIII encuesta atribuida a la Presidencia de la República, “Proceso electoral 2018. Fase previa”, levantada del 16 al 22 de julio de 2017 en todo el país. Se hicieron cinco mil 275 entrevistas y se consideró un margen de error de cuatro por cierto. Se estableció un nivel de confianza de 95 por ciento.

Si se elabora un escenario general con lo que los electores dijeron en sus cuestionarios, en 2018 ocurrirá un ejercicio electoral sin precedentes. Un factor de peso predominaría: los partidos pequeños se desdibujarían. Su preferencia ahora no llega al cinco por ciento. De hecho, el universo de mini partidos ha sido superado por las posibles candidaturas independientes.

Datos del Instituto Nacional Electoral (INE, antes IFE), cotejados por esta Unidad, indican que a cinco partidos de poca afiliación –Partido Verde Ecologista de México, Partido del Trabajo, Movimiento Ciudadano y Partido Nueva Alianza- se les pagó de 2012 a 2017 más de cuatro mil millones de pesos. Ese dinero alcanzaría para cinco hospitales como el que anunció el Presidente Enrique Peña Nieto en el Estado de México en marzo pasado, para unos 200 mil derechohabientes, unas 90 camas y 32 especialidades.

Es un flujo de dinero que no coincide con lo que prefieren los ciudadanos, según los resultados de la encuesta.

El documento fue difundido en los medios informativos con el nombre de la Presidencia de la República al calce. No tiene ningún sello, pero Los Pinos no la ha desmentido. Se trata de un estudio que se realiza de manera periódica desde julio de 2015 y que, por su naturaleza, sería la primera medición que tiene para informarse sobre las tendencias el Presidente de la República.

Y en ese panorama el Partido Revolucionario Institucional, que en 2012 recuperó Los Pinos en la persona de Enrique Peña Nieto, aparece hundido en cualquier preferencia y en cualquier situación. Si las encuestas tuvieran mayor credibilidad en México –es lo que falta después de la experiencia de 2012 cuando estimaron de más el triunfo del PRI- el destino del partido fundado por Plutarco Elías Calles sería el más nebuloso. En 2018, el tricolor viviría una derrota peor que la de 2006 y 2000.

Con cualquier candidato, ya sea Miguel Ángel Osorio Chong, Eruviel Ávila Villegas, Manlio Fabio Beltrones Rivera, José Narro Robles o José Antonio Meade Kuribeña, el resultado bajo la sigla tricolor, no superaría el 16.6 por ciento del electorado.

Para conocer el voto en contra, en los cuestionarios de la Presidencia aparece esta pregunta: “¿Por cuál partido definitivamente no votaría usted?” Este repudio lo ganó el PRI con 38.29 por ciento, seguido por el Partido de la Revolución Democrática que tuvo 16.93 por ciento, en tanto que el PAN consiguió 16.4 por ciento.

En cuarto sitio –con apenas 9.90 por ciento- aparece Morena.

Según la medición, realizada en las distintas entidades del país a 5 mil 275 mexicanos mayores de edad, de julio de 2015 a julio de 2017, el PRI pasó de tener el 25.74 por ciento de las preferencias a contar con el 14.96 por ciento de las mismas. Esta diferencia significó que el partido emanado de la Revolución Mexicana fuera superado por Morena, que hoy por hoy lidera la tendencia de las votaciones; y por el PAN, que se ubica en la segunda posición.

Los más despreciados son los tres partidos principales. PRI, PAN y PRD han enfrentado desde las elecciones de 2015 una doble crisis. La de los electores que se manifiesta en los mismos ejercicios demoscópicos y los conflictos internos protagonizados por sus principales actores.

El PRI lleva más de una década estancado en el desprecio social. En la Encuesta Mitofsky se ha mantenido en primer lugar desde 2000. EL PAN, por su parte, dejó atrás los días de aparente unidad, cuando ganaba elecciones y era la alternancia política del país. Hoy, su dirigencia nacional es cuestionada y como opción de Gobierno su probabilidad es baja. Y el PRD sobrevive sin sus fundadores y líderes históricos y afronta la salida de miles de militantes. Es tan acusada la debacle perredista que ni siquiera cuenta con nombres para postularlos en 2018.

AMLO GANA, COMO SEA

Esperanza única para algunos, pesadilla para otros; Andrés Manuel López Obrador ganaría sin discusiones posteriores las elecciones de julio de 2018. Sería postulado por el partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), el partido que él mismo fundó. Dado los nuevos integrantes en el instituto político (el empresario Lino Korrodi quien apoyó a Vicente Fox en el 2000 ahora está en Morena), la conformación del Gabinete de AMLO resulta por ahora un misterio. Pueden integrarlo sus colaboradores más cercanos y antiguos, o los nuevos. O podría tener una mezcla de ellos.

Hace dos años, Morena no pasaba del tercer lugar con 8.65 por ciento. Este año escaló en la encuesta al contar con el 19.37 de las preferencias electorales estimadas por el Ejecutivo federal, situación que lo coloca por encima del partido blanquiazul, que pasó del 18.69 por ciento (2015) al 19.13 por ciento (2017).

El ejercicio demoscópico de la Presidencia plantea 11 escenarios con los candidatos mejor posicionados y los lista de la letra A a la K. En todos, López Obrador queda como puntero con una diferencia de por lo menos cinco puntos y a veces hasta 10 respecto al segundo lugar que siempre resulta ser Margarita Zavala Gómez del Campo.

López Obrador ganaría –de acuerdo con la encuesta de la Presidencia- incluso si contendiera de manera independiente. Sin importar el partido político en el que milita o con el que simpatiza, la ciudadanía consultada refirió tener preferencia por el hombre apodado “peje” por ser oriundo de Tabasco.

Los competidores más probables de López Obrador serían Margarita Zavala Gómez del Campo y Miguel Ángel Osorio Chong. De julio de 2015 a julio de este año, el 17.45 por ciento de los electores prefirió a López Obrador por encima de la esposa del ex Presidente Felipe Calderón (11.16 por ciento) y del Secretario de Gobernación (8.04 por ciento).

En el escenario “A”, Andrés Manuel López Obrador le ganaría a Margarita Zavala. Él tendría 29.02 por ciento y ella, 24.45 por ciento. Con un 16.04 por ciento estaría Miguel Ángel Osorio Chong con 16.04 por ciento.

En el “B”, el triunfo de AMLO sería arrollador. Obtendría 30.04 por ciento sobre Rafael Moreno Valle Rosas quien alcanzaría en el segundo sitio el 21.8 por ciento. El tercer lugar lo ocuparía Miguel Ángel Osorio Chong con el 17.26 por ciento.

En el “C”, en el que Andrés Manuel López Obrador compite con Ricardo Anaya Cortés, ganaría con 30.3 por ciento de la votación. El panista tendría 21.98 por ciento y a Eruviel Ávila Villegas lo favorecería el 17.09 por ciento.

En promedio, para julio de este año, el líder de Morena acaparó el 29.86 por ciento de las preferencias, lo que lo pone sobre los posibles candidatos del PAN (Margarita Zavala, Rafael Moreno Valle y Ricardo Anaya Cortés), quienes no superaron el 23.92 de la simpatía del electorado; a los del PRI (Miguel Ángel Osorio Chong, Eruviel Ávila Villegas, Manlio Fabio Beltrones, Jose Antonio Meade Kuribreña y José Narro Robles), quienes no superan el 17.32 por ciento; y al del PRD, Miguel Ángel Mancera Espinosa, quien no pasa de un promedio de 9 por ciento en las preferencias.

La diferencia promedio entre López Obrador y el segundo “precandidato” más próximo a arrebatarle la silla presidencial -que en todos los casos es blanquiazul- es de 5.94 puntos porcentuales. En tercer lugar quedaría el PRI, que sería superado por Morena con 12.53 puntos porcentuales; y en cuarto el PRD, con 21.06.

Visto el panorama por partidos, Morena ganaría con 19.37 por ciento y el PAN obtendría 19.13 por ciento, un empate técnico. En tanto, el PRI obtendría 14.96 por ciento.

EN MEDIO DE LA CRISIS, ¿QUIÉN PUEDE HACER EL MEJOR PAPEL?

Por escenarios, al PRI le conviene tener como candidato a José Narro Robles quien frente a Andrés Manuel López Obrador, de Morena, y Margarita Zavala del PAN, obtendría 19.55 por ciento de la votación. En caso de que el candidato del PAN fuera Rafael Moreno Valle Rosas, Narro –portulado por el tricolor- tendría 18.7 por ciento.

Narro Robles obtendrá más votos que Miguel Ángel Osorio Chong o Eruviel Ávila Villegas. El Secretario de Gobernación tendría 17 por ciento y Eruviel Ávila lo mismo.

La carrera política de Narro Robles se diferencia de las de Osorio Chong y Ávila Villegas de manera contundente. El primero apenas si tiene dos años en la Administración pública, mientras que los otros dos han estado desde la última década presentes en la escena nacional.

José Narro Robles fue rector de la Universidad Nacional Autónoma de México en dos periodos consecutivos. Hoy es Secretario de Salud, un cargo que ocupa desde febrero de 2016, el primero público en su currículum.

Miguel Ángel Osorio Chong es conocido por su gestión en la Secretaría de Gobernación cargo bajo el cual tuvo la búsqueda de los 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos, así como el conflicto interno del Politécnico Nacional. Su gestión creció cuando por decreto, el Presidente de la República desapareció a la Secretaría de Seguridad Pública y la incorporó a Gobernación. La inseguridad es, según el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, la principal preocupación de los mexicanos.

Durante el mandato de Eruviel Ávila Villegas en el Estado de México, los feminicidios se incrementaron, los asaltos a mano armada a transéunte también y además, el PRI –su partido- descendió en preferencia en las pasadas elecciones del 4 de julio.photo5753732236800272297


 

 

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